Europa se encuentra principalmente en la zona templada, pero el clima varía según la distancia al océano, la latitud y la altitud. En el oeste la influencia del Atlántico es importante. Reino Unido, Irlanda y el norte de Francia tienen lluvias frecuentes, inviernos relativamente suaves y veranos templados.
En el interior del continente la influencia del océano disminuye y las diferencias de temperatura entre verano e invierno suelen aumentar. Alemania, Chequia y Polonia tienen muchas zonas con un clima de transición. Más al este y en algunas partes de Europa central, por ejemplo en Hungría, los rasgos continentales son más marcados. Los inviernos pueden ser fríos y en verano se producen periodos de calor intenso.
En gran parte del sur de Europa el clima es mediterráneo, con veranos calurosos y secos e inviernos más suaves y lluviosos. España, Italia y Grecia tienen muchas zonas de este tipo, pero también regiones con otros climas. En el norte hace más frío. Noruega, Suecia y Finlandia incluyen zonas subárticas con inviernos largos, aunque las costas bajo la influencia del océano pueden ser mucho más suaves.
En los Alpes, los Pirineos y los Cárpatos la temperatura generalmente disminuye con la altitud. Las condiciones varían entre los valles y las zonas de alta montaña, donde la nieve suele permanecer más tiempo en invierno.








