Australia y Oceanía abarcan el árido interior australiano, las islas tropicales del Pacífico y zonas con un clima marítimo más fresco. La distancia al océano, la latitud y la altitud dan lugar a condiciones muy distintas.
Gran parte del interior de Australia tiene un clima desértico o semidesértico, con pocas precipitaciones. En el norte tropical, por ejemplo alrededor de Darwin, las temporadas lluviosa y seca están bien diferenciadas. El sur del país tiene temperaturas más moderadas. Melbourne se caracteriza por un tiempo cambiante, mientras que Adelaida y Perth tienen un clima mediterráneo, con veranos secos e inviernos más lluviosos.
Fiyi y Samoa son ejemplos de islas con un clima tropical muy influido por el océano. Hace calor todo el año y los meses más lluviosos suelen alternarse con periodos de menos lluvias. Los periodos más lluviosos y la cantidad de precipitaciones varían entre islas y también entre las zonas más expuestas y las más resguardadas.
Nueva Zelanda tiene un clima marítimo, con un tiempo cambiante y vientos frecuentes. Hay diferencias importantes entre el norte y el sur y entre las costas y las montañas. Para planificar un viaje, conviene comparar las condiciones de cada isla y localidad, en lugar de considerar una sola temporada válida para toda Oceanía.




